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Skincare: cómo cuidar tu piel y crear tu rutina

  • Foto del escritor: Valentina
    Valentina
  • 17 mar 2020
  • 3 Min. de lectura



¿Qué es el skincare?

Una rutina de skincare, o cuidado de la piel, consiste en una serie de pasos con el propósito de – como la palabra lo indica -, cuidar la piel.

La piel es el mayor órgano del ser humano y sirve como barrera protectora frente al medio externo.


Algo que aprendí en mi formación es acerca de la importancia de tener una rutina de cuidado de la piel. Y fomentar incluso a los más escépticos de la temática que mínimamente (no puedo enfatizar lo suficiente que esto es el cuidado MÍNIMO E INDISPENSABLE) laven sus rostros a diario con un gel/crema/espuma de limpieza. En el primer curso que tomé nos lo reflejaron con la comparación:

“Si al final del día cuando llegás a tu casa te lavás las manos; ¿por qué no hacés lo mismo con tu rostro?”

La cantidad de partículas, suciedad y acumulación a causa de sudor o restos de maquillaje que tenemos al finalizar el día debe ser atendida y retirada correctamente de nuestra piel.


Existen distintos tipos de piel, y el cuidado de las mismas tienen especificaciones y variaciones, por lo cual, lo mejor es consultar con un profesional en la materia. Pero a continuación les presentaré los cuidados básicos que he encontrado resultan mejor según cada tipo de piel:


  • Limpieza: una vez te hayas desmaquillado (en el caso de haberte maquillado ese día), el primer paso es aplicar un producto de limpieza, esto evitará la acumulación de impureza. Para pieles normales a grasas lo recomendado son los geles o espumas, mientras que la piel seca se beneficia más del formato en crema.

  • Exfoliación: este paso tiene como finalidad realizar una limpieza aún más profunda en la piel, retirando las células muertas. Algunos exfoliantes tienen componentes activos que ayudan a combatir algunas problemáticas más específicas, o se adecúan mejor para unos tipos de piel que otras. Si tenés piel sensible, es importante estar atento a eso para prevenir irritaciones en la piel.

Este paso no tiene por qué ser administrado todos los días; si bien hay algunos productos que indican poder ser administrados a diario o día por medio, en general, lo recomendado es realizarlo una vez a la semana, o cada 10 días en pieles sensibles.

  • Tónico: el tónico es un producto que colocamos tras la exfoliación y ayuda con el equilibrio del PH de la piel, a su vez elimina restos de productos anteriores, refresca y “cierra” los poros que se dilatan tras la exfoliación. Lo mejor para pieles secas o sensibles es siempre buscar un tónico que no contenga alcohol entre sus ingredientes, ya que éste tiende a resecar y deshidratar la piel.

  • Hidratantes: este es un paso que incluso quienes tienen piel grasa no deberían omitir (aunque sí pueden beneficiarse más de unos tipos de hidratantes que de otros debido a sus componentes). Tener piel grasa no implica necesariamente tener la piel hidratada. A su vez, si tu piel es notoriamente deshidratada y absorbe rápido el producto, podés aplicar una fina segunda capa si lo considerás necesario.

  • En lo que respecta a qué cremas usar, además del tipo de piel también se debe considerar la edad. A partir de los 20 años es el momento para comenzar a usar productos antiage, ya que es el momento de comenzar a prevenir los signos de edad; de los 40 años en adelante lo que se debe usar son productos que apunten a favorecer por ejemplo el colágeno, elastina o tonicidad de la piel.

  • Mascarillas: si deseas dar un paso extra en tu rutina, podés emplear mascarillas – en sus diversos formatos -, pero teniendo presente el tipo de piel que tenés y el efecto que buscás. En el packaging de las mismas siempre aclarará eso así como la frecuencia con la cual se recomienda usar a cada una de ellas.


A su vez, no hay que descuidar otros factores tales como el ingerir la cantidad de agua recomendada, el uso de protector solar – y no solamente durante el verano - y una buena alimentación.

Ir adaptando estos pequeños hábitos hasta convertirlos en una rutina que nos sea eficiente va a ir mostrando resultados visibles.

Para finalizar, te sugiero que antes de que sigas indagando acerca de mascarillas o métodos caseros, seas prudente con lo que ponés en tu piel. Productos como limón directamente sobre la piel le pueden hacer mucho daño, de igual manera que hacer exfoliantes caseros con azucar y demás cosas que se encuentran en internet.

La piel es un órgano más del cuerpo, cuidémoslo y seamos responsables.


* Quiero dejar en claro que estos tips parten de mi conocimiento como maquilladora. Si bien en mi formación y experiencia he adquirido bastantes conocimientos sobre el tema, siempre recomiendo la importancia de acudir a un profesional tal como un dermatólogo o un cosmetólogo para mayor información y para recibir un asesoramiento específico basado en las necesidades de tu piel.



 
 
 

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